¿Cuánto cobra una Wedding Planner?

Justificar las tarifas cuando se empieza a trabajar de Wedding Planner es quizá una de las dudas más extendidas en los novatos en esta profesión. ¿Estoy cobrando lo correcto? ¿Estoy excediéndome en el precio de mis tarifas? En realidad es un problema al que se enfrentan muchas profesiones, sobre todo aquellas en las que se ofrece un servicio y no un bien material. Es cierto que la boda se materializa, pero nuestra función como Wedding Planner es la parte inmaterial que debemos justificar.

Desglosar todo lo que se incluye en el precio de una Wedding Planner

Pongamos un ejemplo. Si estás ofreciendo tus servicios como coordinador de bodas por 2.000 euros y una boda dura aproximadamente unas 10 horas, los novios podrían caer en el error de pensar que te están pagando 200 euros la hora. Sin duda esta sería una cifra desorbitada para cualquiera, pero lo que hay que hacer ver a nuestras parejas es que el trabajo de Wedding Planer no se queda únicamente en el día del enlace, ni mucho menos.

En ese presupuesto entran todas las horas que pasarás preparando su boda, que no serán pocas. Horas para llamar a proveedores, horas para crear un cronograma detallado, horas también para poder gestionar invitados, flores, música etc.

Debes dejar claro a tus clientes que en el proceso de organización de una boda hay mucho más de lo que pasa en ese día. Tu tiempo es muy valioso, como el de cualquier profesional. No tengas miedo en enumerar en el presupuesto absolutamente todas las tareas que vas a realizar, si es necesario puedes hacer una estimación de horas, aunque normalmente, al ver el listado de trabajos las parejas suelen comprender el esfuerzo profesional.

Tu tiempo es valioso y tú eres el que establece el precio

Hay una realidad; y es que ninguna empresa trabaja gratis. Los Wedding Planner tampoco. Además, también debemos alejarnos de las negociaciones. Nuestros precios son exactamente los que tenemos. Hay que mostrar seguridad en ello, pues seguramente nadie se atrevería a negociar las tarifas de su contable o iría a una panadería a negociar el precio del pan.

Nuestras tarifas son las que son porque nuestro trabajo es valioso. Si no valoras tú mismo tu tiempo, tus clientes tampoco lo harán. Necesitas obtener ganancias, pues de otra forma no podrás aguantar en el mundo de las bodas. Así pues, cada minuto que pasas trabajando en la boda de uno de tus clientes es un minuto que debes cobrar, ni más ni menos.

Una buena opción para darnos cuenta de lo que invertimos en la planificación es registrar absolutamente todas las horas que dedicas a la boda de un cliente y adjuntar esta cifra en la factura. No sólo demostrarás el tiempo que has invertido en ella, también podrás ver de una forma clara que tu trabajo implica mucho más tiempo de lo que otros puedan imaginar.

Tarifas fijas o variables

Este es un punto muy interesante. Cada cliente es diferente y cada boda también. Dependiendo del tipo de cliente y el tipo de bodas que hagas, podrías o bien poner una tarifa fija o bien personalizarlas.

Expliquemos esto un poco mejor. Es posible que como Wedding Planner estés especializada en un tipo de bodas concretas. Quizá tus bodas son más o menos similares, pues tienes un perfil de novios muy marcado. En estos casos, la estandarización de las tarifas puede ser un paso interesante, ya que tu propio trabajo sigue unas rutinas bastante similares.

Por el contrario, podría pasar que tus bodas son todas diferentes y que incluso eso es lo que te diferencia a ti del resto. Puede ser que estés enfocada a bodas de destino o bodas con exigencias muy diferentes. En estos casos es mucho mejor trabajar con presupuestos a medida, pues unas requerirán más trámites y trabajos que otras.

Sea como sea, esto es siempre decisión tuya.

La competencia

En el mundo de las bodas hay mucha competencia. No sólo nos encontramos con miles de proveedores, también hay bastantes organizadores de bodas. Esto, a priori, no es un problema; y es que nuestro trabajo como profesionales es saber diferenciarnos. No obstante, hay que tener en cuenta que trabajamos con personas y esas personas sí van a comparar.

En esta profesión siempre habrá profesionales que ofrezcan servicios parecidos y que cuenten con tarifas más bajas. Lo primero que tenemos que saber es que los organizadores que intentan hacer guerra con los precios, sacan mucho menos beneficio y, por tanto, pueden llegar a quemarse más rápido. No sería la primera vez que un Wedding Planner ofrece sus servicios a un coste ridículo y termina odiando su propia profesión, esa que le apasionaba tanto; y es que, repetimos, nadie trabaja gratis. En este caso, nadie trabaja sin obtener beneficios que le permitan vivir.

Hasta aquí tenemos claro que no podemos compararnos con ellos, no obstante, quizá sean los novios los que saquen el tema y te comparen ellos mismos con otros profesionales. En estos casos, tu trabajo es explicarles qué estás ofreciendo tú y qué están ofreciendo ellos. Haz fuerza en tus propias habilidades y en aquellos servicios que te hacen diferente. Muestra a la pareja todos los trabajos que has realizado con anterioridad y deja claro que el precio de tu profesionalidad lo pones tú.

Sinceridad con el precio

Si bien es cierto que la mayoría de parejas que buscan un Wedding Planner están dispuestas a pagar sus honorarios, podemos encontrarnos con muchísimas peticiones que finalmente no llegan a nada. Seamos realistas, pagar a un organizador de bodas no es algo que pueda permitirse todo el mundo. Contactar con clientes que tienen presupuestos muy ajustados puede ser una pérdida de tiempo tanto para ellos como para ti.

¿Es buena idea hablar de nuestros honorarios en nuestra web o en una primera visita? Definitivamente sí. Puede parecer demasiado pronto, pero esto actuará como filtro para que únicamente las personas que están interesadas en pagar sin regatear accedan a ti; y es que, como hemos dicho a lo largo del texto, tus tarifas las pones tú y no puedes permitir que nadie te diga lo que debes cobrar como Wedding Planner.

Imágenes vía: b2cshop,actitudfem